BMW es sancionado por Google

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Cuando alguien escribe: “paraguas” en Google, encuentra cientos de miles de resultados, y los sitios que venden paraguas venderán más mientras más arriba aparezcan entre los resultados de la búsqueda… tanto así que existen trampas para aparecer más arriba, y empresas prestigiosas como BMW no se salvan de la tentación.


La técnica del Gato con Botas

Después de dos años escribiendo leseras en estos artículos, he concluído que mi pega no es saber de computadores más que el común de los mortales, cosa que puede ser cierta pero sigue sin ser lo medular.

Descubrí también que algunas personas encuentran que mis artículos son graciosos, pero soy lo suficientemente despierto como para ver que si en vez de mí pusieran a un opinólogo cualquiera (y hay un ejército de opinólogos en desuso) eventualmente lo que yo considero “mi talento irremplazable” sería rápidamente reemplazado.

Descubrí por último que la pega de un columnista de Chilehardware es la de tender puentes entre el mundo real y el absurdo mundo de los tarros, que muchas veces parece no tener pies ni cabeza pero oh, vaya si los tiene, sobretodo cuando uno está parado en una posición en que nota similitudes entre elementos de conjuntos dispares que una mente menos perturbada simplemente descartaría.

Como dice Hermes Trimegisto: “lo que está abajo es como lo que está arriba” (* Ver Bonus Track al final de este artículo) y pretende decir que la clave para entender la realidad es apreciar los patrones que se repiten. Los viejos tópicos que se aplican por ejemplo a los cuentos infantiles y a la vida diaria, también repercuten en el mundo informático, con dispares resultados.

Pienso en el cuento del Gato con Botas como un ejemplo clásico del márketing pragmático. En el fondo el dueño del Gato es un patipelado sin talento ni patrimonio salvo por su gato, que de paso es un genio del márketing. Los méritos intrínsecos del dueño del gato son secundarios en comparación con la campaña de márketing que el Gato diseñó para impresionar al rey:

1.- Se las arregla para cazas liebres y codornices que envía de regalo al rey en nombre de su amo El Marqués de Carabás.

2.- Cuando ha logrado que el rey distinga la marca “Marqués de Carabás ™” lleva a cabo un montaje para que su amo sea invitado a viajar en el carruaje del rey.

3.- Ya andando en el carruaje, y bajo amenaza del gato, los campesinos van diciendo al rey que todos los campos que cultivan son del Marqués de Carabás.

4.- Mediante engaño, el Gato consigue matar a un ogro, en cuyo castillo hace alojar al rey diciéndole que pertenece a su amo, el Marqués de Carabás.

Ante tales evidencias, el rey cae en la publicidad y termina ofreciendo a su hija en matrimonio al patipelado dueño del gato. El márketing triunfa sobre la realidad.

Al otro lado de la balanza tenemos a la manera como opera un buscador web.

Como un buscador es simplemente un autómata sin criterio, para evaluar la relación de los contenidos de un sitio con una cadena de búsqueda el autómata debe basarse en palabras clave, metatags y finalmente, en el nivel de “popularidad” de la página que entregará en los resultados.

Por poner un ejemplo, pensemos en dos sitios. http://www.sitio1.ch y http://www.sitio2.ch con los mismos contenidos. Ambos describen las virtudes de los dientes de gallina para aliviar el reumatismo, así que lo lógico sería que al buscar en google “dientes de gallina” o “sopa de dientes de gallina” aparecieran uno después del otro en el listado de resultados sugeridos.

Sin embargo, la evidencia indicará que sitio1 aparece como primer resultado, mientras que sitio2 aparece en el lugar 30, o de plano no aparece. ¿Porqué ocurre esto? ¿Acaso Google no está recopilando bien los contenidos? Nada de eso. Sucede que hay al menos 30 sitios que supuestamente ofrecen contenidos igual de completos sobre los dientes de gallina, así que Google los ha ordenado según su pagerank.

El primero, Sitio1, ha intercambiado links con cientos de sitios del mundo. Ha logrado que enlacen sus contenidos en los foros de todos sus amigos por lo cual cientos de links apuntan a su sitio, y google percibe eso como un sitio más popular, al cual asigna un mejor pagerank. Por el contrario, salvo su propio dueño nadie sabe de la existencia de Sitio2 y google le tiene asignado un Pagerank mínimo.

En conclusión, al final no importa tanto el nivel de profundidad con que La Sopa de Dientes de Gallina se trate en ambos sitios. Puede que incluso el Sitio2 tenga mejores contenidos, pero a quién le importa? Actulamente los internautas hemos dejado que Google elija por nosotros, así que en vez de leer ambos sitios, leeremos el que primero sugiera google. Como corolario: no importa tanto la calidad de tu trabajo, sino que ese trabajo aparezca más arriba en los resultados de google.

BMW haciendo trampa

Supimos por ahí que la división alemana de BMW estaba recurriendo a prácticas prohibidad para inflar el pagerank.

Según dice Matt Cutts, empleado de Google, BMW Alemania estaba recurriendo a prácticas sucias para atraer más visitantes, producto de lo cual han sido sancionados con 30 días fuera de Google. En otras palabras, aunque vayas a google y escribas “BMW Germany” el buscador no te indicará el sitio www.bmw.de como solía suceder, sino que mostrará sólo el sitio internacional BMW International: www.bmw.com.

Por lo visto, se ha vuelto excesivamente común que los sitios de grandes compañías tengan una página falsa que el lector normal no alcanza a ver, puesto que es rápidamente redirigido a los contenidos del sitio. Esa página falsa, que es detectada por los buscadores, alberga un conjunto de palabras clave que la hacen parecer sumanente relevante con lo que el lector está buscando.

Esta no es la única manera de engañar a un buscador, y si uno escarba un poco, hay cientos de trucos para conseguir engañarlos y conseguir más visitas “a la mala”. La idea es que, aunque seas un gigante como BMW, Google está dando gestos positivos de que engañar a los lectores es una mala práctica que debe ser sancionada.

Trascendió además que junto con BMW, el sitio alemán de Ricoh (www.ricoh.de) también será des-listado en los próximos días.

Fuentes:
Blog de Matt Cutts
Pocket-lint
The Register

Bonus Track

Hermes Trimegisto, sabio alquimista cuyo origen se remonta al antiguo egipto y cuyo nombre significa “Tres Veces Magnífico” (osea debiera ser nombrado en tres canciones de Xuxa tocadas al revés) es a su manera el padre de los cultos herméticos que florecieron durante el medioevo.

Se dice que en la tumba del Trimegisto se encontró una tabla color esmeralda cuya inscripción, traducida por un francés de apellido Poisson, contenía un texto que actualmente se conoce como “La Tabla Esmeralda”, un escrito muy corto, muy críptico y que pretende definir en pocas palabras las bases del hermetismo y la unisustancialidad del universo.

El texto dice por ejemplo:

Verdadero, sin falsedad, cierto y muy verdadero:
lo que está de abajo es como lo que está arriba,
y lo que está arriba es como lo que está abajo,
para realizar el milagro de la Cosa Unica.

Y así como todas las cosas provinieron del Uno, por mediación del Uno,
así todas las cosas nacieron de esta Unica Cosa, por adaptación.

Este aparente acertijo ha sido masticado por cuanto erudito ha estudiado metafísica, h
ermetismo y alquimia, y cada uno ha extraído sus conclusiones. Por ejemplo el autor de ciencia ficción Phillip K. Dick, de cuyas novelas se adaptaron Blade Runner, Total Recall, Minority Report, Paycheck entre otras, decía que la frase: “lo que está de abajo es como lo que está arriba” estaba revelando que el universo es un holograma. Ahora, Dick estaba loco como una cabra, eso hay que reconocerlo.

Para mí, las similitudes entre “lo que está arriba y lo que está abajo” son la base del equilibrio cósmico, y la manera en que percibo la realidad es una infinita superposición de patrones que se repiten: los pageranks de Google, el Gato con Botas, el márketing por sobre los atributos reales de un producto. La realidad nos presenta patrones que se repiten pero que al estar proyectados sobre distintos lienzos, a veces no son fáciles de reconocer.