Saliendo por la puerta ancha

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Estoy de vuelta (temporalmente) a mi vida, y ya que de nuevo tengo un instrumento tan peligroso como el teclado a mi alcance, tendré que escribir una pequeña noticia:

Les contaré sobre Root, el host que acabamos de dejar y que nos dió techo por varios meses.

No es un Infierno, tampoco es un Edén.

Resulta que de un trabajo de escritorio en una cómoda oficina en Las Condes en donde puedo usar mucho tiempo para escribir noticias y otras barrabasadas, de pronto me ví transportado a la metrópolis de Limache, un mundo en donde nada se mueve demasiado pero en donde además estuve encerrado en un taller ferroviario inspeccionando los trenes que proveerán el servicio de Merval.

Mis jornadas se extendían desde las 6 am cuando me levantaba tambaleando, me afeitaba de memoria y luego salía a las 7 a Limache para llegar a las 8:30, y de ahí, inspeccionando trenes hasta las 8:30 pm cuando volvía a Santiago para entrar a mi casa a las 10 pm, y luego de vuelta a empezar.

En total fueron 10 días con esa rutina, interrumpidas por una brevísima pausa en donde escribí una noticia que ni me acuerdo de qué era, pero la cosa es que entre medio nos cambiamos de hosting y yo casi ni me dí cuenta. Con el cansancio ni me metía al sitio y comprenderán que con el cansancio que traía, ni siquiera me sienta culpable.

Y entonces, ya que la pesadilla se acabó (hasta dos semanas más cuando deba volver a Limache) decidí contarles un poco sobre el hosting que dejamos atrás, Root.

De Ceuta a Gibraltar

Desde que empezó el sitio que hemos estado alojados en hostings del mismo tipo que un particular contrata para alojar un sitio pequeño. De hecho, éramos particulares en un sitio pequeño y todo calzaba perfectamente.

A medida que fuimos creciendo, nos cambiamos a alojamientos cada vez más generosos en espacio, pero no en potencia: me explico. En un hosting común y corriente, cada cliente se aloja en una misma máquina con muchos otros clientes. La exigencia del servidor web e incluso del servidor SQL y PHP es relativamente baja y en una máquina normal (como la tuya, querido lector) se pueden alojar muchos sitios sin molestarse.

En esa travesía viajamos por muchos proveedores. Al principio pagábamos, pero luego el crecimiento del sitio lo hizo digno de que nos ofrecieran alojamiento gratis a cambio de publicidad. En esa nueva modalidad, accedimos a más espacio y ancho de banda, y de esa manera el aumento de visitas pudo ir superando en PIDBC inherente a las múltiples conexiones que íbamos teniendo.

Me gustaría decir que fuimos en franca evolución, pero lo cierto es que dimos bote en muchos hostings, que pese a la amabilidad de ofrecernos espacio y conexión a cambio de banner, no podían con el tráfico y vamos teniendo PIDBC. A veces nos alojaban con otros sitios muy visitados. Otras veces, la máquina no se podía todas las peticiones… en resumen PIDBC una y otra vez.

La historia siguió hasta que llegamos a Root, que marcó un cambio. Con Root pudimos soportar hasta 400 personas online sin irnos de hocico, y el ancho de banda nacional era de lujo.

El problema es que el sitio siguió creciendo, y a la vez se multiplicaron las visitas internacionales, sobretodo de España y Venezuela, pero también del resto de América Latina y -gracias a la estupenda gestión de nuestro RRPP Juanflaiter- de foros tan lejanos como Singapur y Taiwan. Por desgracia el enlace internacional de Root no era tan rápido como queríamos.

A lo anterior se sumó un problema recurrente que empezó a afectarnos -adivina, PIDBC- que según supimos después, no se debía a poca potencia en las máquinas de Root, ni a demasiados clientes en un mismo servidor, sino a un problema en la base MySQL de otro alojado, que botaba el servidor cada dos por tres, echándose de paso a sus vecinos de máquina.

Como la necesidad es la madre de la inventiva, Juanflaiter se movió con una empresa llamada E-host, que nos ofreció una conexión semi-dedicada: no más de cinco clientes por máquina, cosa que ya es generosa para el server de una empresa mediana, imagínense para nosotros.

La cosa es que de aquí en adelante tenemos terreno para seguir creciendo y un enlace internacional que permitirá más usuarios extranjeros… pero no queremos que el esfuerzo de Root quede en vano.

Quiero agradecer, públicamente, la generosidad y los esfuerzos de Root, por cuanto marcó una diferencia con los hostings anteriores y si finalmente tuvimos ese problema PIDBC, al final no era por problemas en sus máquinas. Si bien ahora estamos felices con E-Host, no podemos ser tan canallas de ignorar el esfuerzo de Root, su amabilidad, la calidad de su servicio y su disposición a resolver problemas.

Creo, niños, que hay que salir por la puerta ancha, y ya que pensamos que el servicio de Root es objetivamente superior a todos los otros hostings que nos alojaron anteriormente, vaya esta noticia para agradecer varios meses de buen servicio.

Y eso sería.

Amenadiel, de vuelta del Inferno.