Patentes y Copyright I

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Esta semana quise revivir un tema favorito aqui en FayerWayer: la propiedad intelectual. Como me doy cuenta que hay mucha gente que aún no entiende Creative Commons (“no tengo porque regalar mi trabajo!”), o que no entiende que exista un mundo ajeno al de los “derechos exclusivos”, decidi escribir una columna al respecto. Sin embargo, ya que los 2.800 caracteres no me permiten explayarme correctamente, decidi dividirla en dos partes. Esta semana, la parte uno, una introducción:

Copiar bits de un lado para otro no cuesta nada. Si es un bit, se puede duplicar a un mínimo esfuerzo, tanto humano como electrónico. Por esta razón, desde su creación los bits han complicado al mundo de la propiedad intelectual. Si es un montón de bits que representan una expresión (imagen, música o texto), estamos copiando cosas protegidas por un “derecho a copia” (copyright). Si es un montón de bits que representan una invención (producto o proceso), sea este un programa de dibujo o un protocolo de comunicaciones, estamos copiando cosas de “propiedad industrial” (patentes). Si vendemos o distribuimos cualquiera de estos bits, sin permiso o pago a sus creadores originales o dueños de su patente, copyright, o licencia, somos “piratas”. Si no pagamos ni pedimos permiso por copiar esos bits, no los distribuimos, los usamos únicamente en un ambiente personal, y no lucramos de ellos, somos “ladrones”. Aunque el costo de producir la copia haya sido cero pesos y nadie haya lucrado, seguimos siendo ladrones.

PD: Lo digo en la columna y lo repito aqui: no soy abogado ni pretendo serlo. Esto lo veo desde un punto de vista de un apasionado por el tema, y no un defensor profesional de las leyes.

Link: Patentes y copyright I (La Nación)