Y ustedes pensaron que en Ebay había cosas exóticas

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Desde que empezó a agarrar vuelo a fines del viejo y querido siglo XX, el sistema de remates por internet encarnado en portales como Deremate y Mercadolibre, émulos locales de Ebay, se ha afianzado y actualmente puedes encontrar de todo.

Ahora también se transan intangibles como el alma de una economista de Las Condes. No, no es broma, y para que no tengas que enterarte en Lun, mejor escúchalo de nosotros.

Qué incluye el Pack?

Verónica Velasquez es una economista soltera, de 35 años, madre de un hijo de tres años que vive con ella desde hace, bueno, tres años.

Verónica lleva mucho tiempo golpeando puertas para encontrar apoyo para más de un proyecto que tiene en carpeta, pero hasta ahora no ha tenido suerte. Según ella los reiterados fracasos económicos la han llevado a figurar en Dicom, producto de lo cual cuando está a punto de concretar un gran proyecto, le dan la espalda. A resultas de lo anterior, la señora ha decidido vender su alma por internet, en Deremate.com.

Según las políticas del sitio, no puedes vender cosas prohibidas por la ley, pero no hay manera de prohibirte vender tu alma.

El mensaje original parece haber sido editado para no llamar a error, y en este minuto la oferta dice:

“VENDO MI ALMA,
COMPREN MI ALMA SEÑORES,
OFERTEN!!!!
ES DE UNA PERSONA SANA, MUJER, 35 AÑOS.
SEÑOR DIABLO SI APARECE EN DEREMATE, AQUI TIENE UNA ALMA PRECIOSA Y MUY BARATA QUE NO PIENSO VENDERLE A USTED.
…NI A NADIE.
SOLO $2,500,000
SE ENTIENDE QUE NO ES UNA TRANSACCIÓN EFECTIVA”

Aparentemente Verónica decidió reescribir la oferta, que en un primer momento decía: ““señor Diablo, si aparece en Deremate, aquí tiene un alma preciosa y muy barata” El trasfondo es el mismo.

En palabras de la susodicha, ha hecho esto como una manera de protestar: “Estoy chata de tener montones de proyectos y no poder realizar ninguno por no tener trabajo, porque la gente no cree en mí”.

Pienso que Verónica ha encontrado una manera sutil de poner en ridículo a un sistema en donde primero tienes que tener plata y después buenas ideas. Claro, el sistema de Dicom permite pillar a los estafadores en pocos segundos, pero cuando se abusa de él, pasa lo que dijo anoche Paulina Nin: a estas alturas, no estar en Dicom es de rotos.

No tenemos cómo ayudar a Verónica… es más, no tenemos cómo ayudar a todos los emprendedores que no han podido y a lo mejor nunca puedan concretar sus proyectos. Algunos de ellos a lo mejor son castillos en el aire, pero otros pudieron haber sido grito y plata. Gracias a Dicom puede que nunca lo sepamos.

También quiero felicitar a Deremate porque descartando la publicidad que esto le genera, ha tenido dos dedos de frente como para no borrar el remate y dejarlo ser. No hace daño a nadie y se ajusta al reglamento.

Sensacionalismo editorial

Si alguien leyó lo anterior y de paso leyó los titulares de Lun, a lo mejor no asocia las noticias. Es que el titular que ellos pusieron reza: “Increíble: mujer vende alma al demonio a través de internet “

A eso le llamo yo rigor periodístico.

La joyita

Faltaba la guinda de la torta… lejos de entender la intención real de Verónica, el azobispo emérito de la diócesis de San Bernardo, Orozimbo Fuenzalida, mete la cuchara, como siempre con un sentido del timing envidiable y para variar sin tener idea del tema de fondo:

““He escuchado como dos veces de personas que le vendieron su alma al diablo, pero uno, analizando, se da cuenta de que son personas desorientadas y en estado de pecado”.

Gracias, no nos llame, nosotros le llamaremos.

Bonus track

Verónica no es la primera que usa un sitio de remates para vender algo intangible o simplemente reírse del sistema económico imperante. Me ha tocado ver casos de gente que vende harina de otro costal, billetes de 500 pesos (a mucho más que 500 pesos) y se cuenta la leyenda de uno que vendía un disco duro marca Conner… pero eso si que no me lo creo.

Fuente: Deremate

Nota del autor: estamos en gestiones para hacerle una entrevista escrita a Veronica… si alguien sabe cómo contactarla, que me escriba a edicion@chw.net