Las vueltas de la vida

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Ayer vuestro Press VP tuvo uno de esos días en que pasan cosas no contempladas en la rutina. De flamante invitado al estreno del Episodio III a mecánico improvisado.

Esto no es una noticia ni tiene que ver con tecnología, pero no será la última vez que me vean redactando un artículo de puro relleno.


Simeinvitan Boys

Era Lunes y recibí en mi correo una gentil invitación de AMD Chile para asistir al estreno del Episodio III que se exhibió ayer jueves en el cine Hoyts de la Reina. Después de saltar como un cabro chico por unos minutos, comprobé que a Zuljin y Juanflaiter también le habían llegado estos correos, y todos elevamos al cielo loas de alabanza a AMD.

Así las cosas, después de una semana plagada de estrés, jefes con mala cara, levantadas temprano y sueño a granel, no tuve más que inventar una urgente ida al dentista para fugarme temprano de la pega y lograr llegar a tiempo al cine.

En el lugar me encontré con los otros miembros de CHW, quienes me instruyeron sobre la manera de cambiar la invitación por una entrada y una bolsita de regalos de AMD que me fué entregada por potables modelos que lucían el atuendo verdinegro del fabricante de chips. Lamento no haber andado con cámara, chicos.

Después de verificar mi nombre en una lista, las nenas me pasan una bolsa en donde venía un CD que no sé aún qué lo que contiene, unos folletos de AMD, un lápiz de packard bell y una action figure de la película. A mí me tocó Mace Windu, a.k.a Bad Motherfucker.

De paso nos dieron unas palomitas y una bebida y nos encaminamos a hacer la fila para entrar a la sala.

Pese a que esperaba un sinnúmero de fanáticos disfrazados, debo decir que si bien el cine estaba lleno los disfraces eran más bien pocos. He de suponer que la mayoría de los fanáticos más duros asistió al estreno que tuvo lugar a las 00:00 hrs del Jueves.

Sobre la película, qué puedo decir, las actuaciones son harto mejores que las que vimos en los Episodios I y II. Los conflictos internos de los personajes son ahora tangibles y no de juguete, y hasta el papel de Anakin adquiere relieve en contraste con lo plano que había sido anteriormente. Desde ese punto de vista, el Episodio III es impecable y supera por mucho a sus dos antecesoras.

Ahora bien, pese a que tenía muchas esperanzas en la película, salí defraudado… una vez más Anakin se pasó al lado oscuro, y yo que confiaba en que esta vez el muchacho habría aprendido la lección.

En fin, Natalie Portman sigue siendo exquisita, hay mochas con sable láser a raudales, uno que otro chiste y secuencias de acción memorables. Buen film.

Pero no todo podía ser tan bueno

Según mis cálculos podría estar de vuelta en casita a eso de las 22:30 y así hubiera sido de no ser por un desafortunado accidente que tuve casi llegando al palacete.

Resulta, querido lector, que en este país alguien ha convencido a los alcaldes que el permiso de circulación es un tributo que uno paga porque sí, para enriquecer a las municipalidades y por último porque uno es tonto. Se equivocan los alcaldes: el permiso de circulación es el derecho que pagamos los automovilistas para usar calles públicas, de tal manera que de ese permiso se financia su construcción y mantenimiento.

Parece de perogrullo decirlo, sobretodo ahora que por las únicas calles decentes que se puede transitar hay que pagar peaje (léase autopistas concecionadas) y por lo tanto el resto de las calles naturalmente hay que dejarlas a su suerte. Esto es el mundo al revés. Entonces, dado que la calle X no está sujeta a un peaje especial… dejemos que parezca campo minado!

Bueno, pese a haber hecho una gestión aceptable en años anteriores, la alcaldesa Carolina Plaza de la comuna de Huechuraba parece que no está leyendo CHW porque en Pedro Fontova, a 100 metros de Vespucio, hay un forado que según el reputado geólogo Lauren Terrado llegaría hasta la roca madre de la placa de Nazca. Osea es un tremendo hoyo y como de la municipalidad no se han ocupado de taparlo ni siquiera señalarlo, vuestro Press VP metió toda la rueda en él dándole al tocomocho una sacudida que pareció un terremoto.

Metros más allá resultó evidente que el percance tendría consecuencias mayores cuando noté que el neumático de ese lado se desinflaba rápidamente. Producto del forado, y del pencazo que me pegué, la llanta se dobló quedando como un verdadero calzón roto, dejando escapar el aire.

Ahí figuraba yo, en un sector más ocuro que el trasero de Naomi Campbell y sin tener idea de qué hacer. Alguna vez en mis años mozos tuve que cambiar un neumático, pero no fué en este auto y no sabía dónde estaba la gata, la rueda de repuesto o la llave… en el caso de que efectivamente tuviera esas tres cosas.

Bueno, investigando de oído, porque como les digo no veía nada, logré dar con una pobre excusa de llave que era casi como encontrar un papelito diciendo: “siga participando” de tan ordinaria que resultó ser. Con esa llave pude girar una especie de tuerca que liberaba una parrilla que contenía la rueda de repuesto. Cumplo con informarle al lector de que vuestro gentil Press VP no se hallaba ataviado con el atuendo típico del mecánico automotriz, sino que estaba con mi ropa de trabajo, chaqueta y pantalón comprados con esfuerzo en alguna liquidación olvidada y camisa blanca inmaculada que la primera dama almidona con esfuerzo cada mañana.

De más está decir que la ropa quedó a la miseria, luego de sacar la rueda tirado de espaldas en el pavimento empapado por la lluvia ocasional y el consiguiente barro.

Bueno, luego vino el show de poner la gata (que dicho sea de paso, venía al interior de la rueda de repuesto) la cual era como la mitad de una gata tradicional, y se equilibraba precariamente mientras mi auto se balanceaba amenazante.

El trámite de cambiar el neumático de ahí en adelante fué más o menos sencillo, aunque en los últimos instantes la gata anduvo perdiendo el equilibrio y apreté los pernos de la rueda cambiada rezando porque no pasara nada malo. Por suerte esa parte resultó bien.

Hecho el cambio, pasé a una bomba de bencina a regular la presión de aire y me fuí a la casa. Resultado, ahora no tengo rueda de repuesto, ensucié mi ropa limpia, llegué a mi casa a las 12 de la noche y probablemente haya reventado el amortiguador, y por si fuera poco, todo eso sin haber comido y sabiendo que la orden Jedi se fué a la cresta.

Conclusión, nombro el jueves 19 de Mayo como mi día negro de la temporada.

Atte..

Amenadiel.