Viña como instrumento de justicia

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A veces me extraña que los periodistas, crí­ticos y opinologos se declaren sorprendidos por el éxito o fracaso de un artista.

Hay una razón de idiosincracia que los productores no tienen en cuenta a la hora de invitar a un artista, y es sencillo atribuirlo a un público impredecible. Pero… ¿es realmente impredecible el monstruo?

Yo también tengo el tremendo monstruo

De hecho yo creo que es tan tremendo que se verí­a ridí­culo si yo fuera albino, pero como nací­ morenazo -o como dice Sir Max, medio cholo- eso no me preocupa.

Escribo este artí­culo porque aunque me leo todo lo que escribe el periodismo de farándula, no logro descifrar la razón de su miopí­a. Y cuando digo miopí­a en parte me refiero a su incapacidad para anticipar una reacción masiva en torno a tal o cual artista.

Tomemos por ejemplo el ejemplo de Felo, que es un ejemplo para ejemplificar el ejemplo que quiero ejemplificar. Nótese que yo aprendí­ a redactar leyendo a James Joyce así­ que si no me entienden nada, me declaro exitoso.

Felo fué abucheado por una turba de delincuentes que se dedicó a fumar yerba en Consedción. No hay nada malo en fumar yerba si no te importa quedar un poco huevón a la larga, pero sí­ es malo cuando lo hace un grupo de delincuentes que fumándose un caño sienten una irrefrenable intención de tirar piedras, gritar obscenidades y a la larga irse en cana, cosas de las que vuestro Press VP puede opinar por haberlo experimentado en una o más oportunidades.

Qué pasó después de ese bullado fracaso en el Venga Conmigo, o Siempre Contigo o A Veces con tu hermana? Felo tuvo al menos 12 portadas en los diarios más otras tantas notas laterales en La Cuarta y Las íšltimas Noticias diciendo que prácticamente no querí­a ir a Viña, lo tiraban a los leones, que se iba de chile… (no, momento, esa era Paulina Nin) y desarrolló un ambiente de sensibilidad en el público que tení­a asegurado su éxito.

Hay que considerar, también, que antes estuvo Hugo Varela, que a diferencia de Felo sí­ tuvo la pista pesada. Mientras decí­an que Felo tení­a penita y susto (oh pero qué tierno) Varela vení­a con la guardia baja. Ahí­ se vió el oficio del barbón. Cuando preguntó: “les gusta el tango?” y tuvo como respuesta un sonoro “NOOOO” declaró: “A mí­ tampoco”. Listo, la gente se rió y cuando tienes risa como que te relajas y se te olvida la intención previa. Varela salió adelante con su especie de Café Concert y con eso terminó de pavimentar la actuación de Felo.

Ahora, el show de Felo fué arriesgado pero inteligente. Recurrió a canciones que ya habí­a mostrado otras veces, y se dió el lujo de recordar a autores famosos como Gatti, Victor Jara y Tito Fernández. Otro público no se lo aguantaba, pero Viña es una comedia de justicia. Después de haber sido vapuleado en Consedción, no podí­a sino ser vengado por el público ecuánime de Viña.

No sé si esto tiene que ver con el catolicismo reinante en el público chileno, pero por alguna razón es consecuente con Lucas 18:14 “Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.” Un artista que lleva 6 semanas diciendo: “nooo me va a ir maaaal” necesariamente es consolado por el público de la Quinta.

Con esto no quiero denostar la actuación de Felo, que tiene un sentido irónico exquisito, sino reí­rme un poco de los periodistas, que hoy salen con: “Felo sorprendió triunfando cuando todos pensaron que iba a fracasar”. Por favor, si nadie puede fracasar cuando la gente que va está sensibilizada de antes.

En fin… como palabras al cierre, les cuento que me tuve que leer el Nuevo Testamento cuando estudiaba en la PUC, y volví­ a leerlo cuando me puse fanático de Evangelion. De algo que sirva esa cuestión.

Atte.

Amenadiel, Editor, Press VP, Cafiche y Exarca de Chilehardware.