Infineon se declara culpable!!

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Aunque no podamos culpar directamente a los fabricantes de los altibajos en los precios de las memorias, ya ha quedado comprobado que, al menos entre 1999 y el 2002, los fabricantes de memorias se pusieron de acuerdo para manipular los precios.


¿Cómo se declara el acusado?

Culpable Usí­­a, culpable! En una maniobra inteligente pero rastrera, Infineon se declaró culpable en medio de la investigación de la U.S. District Court de San Francisco, que buscaba establecer si acaso hubo o no hubo un manejo monopólico de parte de un conjunto de fabricantes de memorias.

Por hacer esto, Infineon deberá pagar una multa de 160 millones de dólares y aparte colaborará en la investigación para determinar a los otros culpables. En otras palabras, pagó una multa menor y ahora va a vender a sus cómplices. Según lo que se rumorea, entre esos cómplices están empresas como Micron, Samsung y Hynix.

El cí­­nico de Robert LeFort, presidente de Infineon Technologies North America, dijo: “Estamos felices de poder dejar esto atrás. Es bueno para la empresa, los accionistas y los empleados, y podremos volver a concentrarnos en el negocio”. Acto seguido le arrebató un algodón de dulce a una guagua que habí­­a en el sector y huyó del lugar, de paso golpeando a una abuelita y atropellando a una mujer embarazada.

Los afectados

Aunque estoy seguro de que de alguna manera los manejos turbios nos afectaron a nosotros, los usuarios insignificantes de la orilla del mundo, hay una correlación que no me calza. Si los manejos turbios tuvieron lugar entre 1999 y el 2002, cómo es que hasta el dí­­a de hoy todos los años tengamos un alza entre marzo y agosto? Para mí­­ que ese fenómeno no es atribuí­­ble al “cartel”.

Los que sí­­ se vieron abiertamente afectados fueron empresas como Dell, HP e incluso Apple, los cuales compran ingentes cantidades de memorias para ensamblar sus equipos. En efecto, parece correcto pensar que a la hora de vender al menudeo los participantes son más y es imposible coordinar el sistema, en cambio a la hora de cerrar tratos con las grandes compañí­­as, las empresas que manejan estas cuentas pueden acordar por anticipado ofrecer cotizaciones más caras, y hacerlo al uní­­sono para que el cliente no sea dueño de llegar y cotizar en el boliche del lado.

Breve lección de economí­­a

Estoy seguro de que hubiera podido explicar esto con mucho mayor claridad hace algunos años, pero le haremos empeño con lo que hay ahora.

En un mercado competitivo, los fenómenos como monopolios, monopsonios, oligopolios y oligopsonios son vicios que introducen asimetrí­­as en el mercado, ubicando a un participante en una posición de fuerza en que puede profitar indebidamente de sus contrapartes. Ejemplo de esto es por ejemplo Iansa, que es el único comprador para la producción de remolacha, y les fija el precio que quiere a los productores. Lo mismo las empresas lecheras, que pagan como a chaucha el litro de leche a los ganaderos de la décima región.

La regulación estatal debiera intentar regular estas situaciones para introducir la libre competencia y alcanzar el equilibrio, pero claramente en nuestro paí­­s hay asimetrí­­as que en paí­­ses desarrollados han sido reguladas. Por algo, también, nuestro paí­­s es apetitoso para inversionistas extranjeros: porque el estado se mete bastante poco en tus asuntos.

Aunque no estoy familiarizado con la regulación gringa, creo que es completamente legal que un grupo de empresas de un mismo rubro se muevan relativamente en conjunto. Es como los equilibrios de Nash, que se soslayan en la pelí­­cula “A Beautiful Mind” en donde un gladiador romano resulta ser bueno para las matemáticas y el arte de la guerra, pero definitivamente no para la actuación.

Según parece, lo ilegal no es comportarse como cartel, sino formar un cartel deliberadamente. Lo que ha logrado establecer la corte de San Francisco es que los representantes de las firmas involucradas sostuvieron reuniones, intercambio de correos y conversaciones telefónicas, con el objeto de abultar los precios de las memorias y ofrecer cifras similares a cualquier ensamblador que les pidiera una cotización. He ahí­­ el delito, señores del jurado, ponerse de acuerdo para sacar una ventaja indebida.

Así­­ las cosas, la situación se ha vuelto negra para “El Cartel del DIMM”. Los que estuvieron muy asustados fueron los ejecutivos de Markvision, que dijeron ¿Cartel de La Legua? ¿Quién dijo Cartel de la Legua? Luego suspiraron aliviados y volvieron a su negocio en la zofri.

Fuentes: Cnet News.