Investigadores y diseñadores del MIT están desarrollando un nuevo concepto llamado AIDA (Agente afectivo de conducción inteligente / Affective Intelligent Driving Agent) que podría cambiar la forma en que interactuamos con nuestro automóvil.
Se trata de una cabeza robot “social” montada en el tablero del automóvil que es capaz de hacer recomendaciones, recordar actividades y anticiparse los problemas de tráfico basado en los acontecimientos que están ocurriendo a lo largo de su camino. Puede parpadear, sonreír y ayudar con las direcciones, incluso formar señales de alerta, advirtiendo del tráfico y otros peligros.
AIDA se basa en una comprensión de la ciudad más allá de lo que puede verse a través del parabrisas, la incorporación real de la información de eventos en tiempo y conocimiento de las condiciones ambientales, así como actividades comerciales, atracciones turísticas y zonas residenciales. De manera que se cree una especie de relación simbiótica entre el conductor y AIDA, algo así como una combinación de un sofisticado GPS, Clippy (Microsoft Word), Wall-E y KITT (Knight Rider).
El MIT presentó en el concurso de robótica aérea (AUVSI) un helicóptero totalmente autónomo, con la capacidad de desplazarse en forma inteligente por distintos lugares, esquivando obstáculos y calculando en tiempo real la ruta que debe seguir para llegar a un determinado lugar.
Para ello el helicóptero cuenta con un sistema de cámaras y un escáner láser, los que se encargan de analizar el entorno en el que se encuentra para determinar los lugares por donde se puede desplazar.
En el video podemos ver cómo el helicóptero logra recorrer una especie de pieza simulada, logrando incluso pasar por una ventana simulada para llegar hasta su destino.
Los científicos del MIT no tienen vida descanso y siguen lanzado un avance tras otro. Esta vez se trata de un paso adelante en el campo de los implantes oculares.
En esta área hemos visto avances, desde implantes para combatir la degeneración de la mácula, hasta pequeñas cámaras con resultados poco satisfactorios, pero esta vez los chicos del MIT prometen que en unos 3 años su nuevo proyecto permitirá a muchos no videntes recuperar la visión.
Por otro lado, el avance tampoco es una maravilla, por cuanto el sistema consta de dos partes. Primero, el implante de un microchip en el globo ocular y, luego unos lentes especiales que tendrían una cámara que enviaría la información de forma inalámbrica al aparato. El chip implantado se encargaría de hacer reaccionar a los conos y bastones que deberían estar funcionando para que la persona pueda ver.
Lamentablemente el sistema no permitiría tener una visión 5/5, pero al menos haría posible que quienes tengan el implante y usen el sistema, puedan reconocer las caras de las personas dentro de una habitación. Es un claro avance respecto a los sistemas hoy existentes, que son útiles para un número muy reducido de pacientes. Esperemos que tengan éxito en el MIT y que de acá a unos 10 años ya existan “súper-ojos” implantables o mejor aún, unos lentes de contacto (lentillas) o lentes (gafas) al estilo de cíclope, que nos den visión perfecta y capacidades por sobre las humanas.
Publicado el 22/09/2009 a las 10:20 am por Boxbyte
Ya sabemos que a Google le encantan los mensajes en clave, pero esta vez ha decidido colgar unas mantas en todo el campus del Instituto Tecnológico de Massachusetts con un código en clave junto a un texto que dice:“Si puedes descifrar esto, puedes tener un futuro con Google”.
Si logran descifrar el código encontrarán un número de teléfono donde pueden dejar su información de contacto, pero hasta el momento ninguna estudiante lo ha logrado y nadie ha dejado un mensaje de voz, a pesar de ser el mismo lugar de mentes brillantes donde siempre han tenido vínculos estrechos con los organismos militares y de inteligencia.
Hace algunos meses les contamos del descubrimiento de un asteroide que orbitaba el Sol en sentido contrario, pero parece ser que este extraño comportamiento ocurre también en otros cuerpos celestes de mayor tamaño.
El proyecto de Búsqueda de Planetas de Área Amplia (WASP) del Reino Unido, en conjunto con el Observatorio de Ginebra, descubrieron un planeta cuya órbita también va en sentido contrario a la rotación de su estrella.
El planeta denominado WASP-17 y su estrella se encuentran ubicados a 1.000 años luz de distancia y, según Sara Seager (astrofísico del MIT), sería uno de los planetas más extraños de los que se tengan conocimiento.
Para que se forme una estrella se necesita que una nube de gas y polvo colapse. Su movimiento se va intensificando en la medida que se va condensando, lo que a su vez determina la dirección en que gira.
Los planetas se desarrollan a partir de los restos -por lo general masa de gas y polvo en forma de disco- que giran alrededor de la estrella recién formada; por lo que la dirección con que se mueve este material (que es la misma en que rota la estrella), se convierte en la dirección de la órbita del planeta.
Los científicos piensan que en el caso de WASP-17 probablemente existió algún tipo de encuentro cercano con un planeta de mayor tamaño, provocando que la interacción gravitatoria entre ambos lanzara al planeta menor con una órbita contraria a la de su estrella.
Para dimensionar la hazaña que pretenden realizar los estudiantes del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), cabe señalar que el tiempo normal que se demora en cargar el 100% de las baterías de un auto eléctrico es de unas 8 horas. Los jóvenes proponen dejar ese tiempo en apenas 11 minutos, con un aumento de la potencia de carga.
El proyecto, denominado elEven, busca no solo transformar un vehículo a combustible, un Mercury Milan, en uno eléctrico con baterías de última tecnología, sino que buscan llevar la autonomía de estos autos a 320 kilómetros. Si la idea resulta, bastaría con instalar puntos de cargas rápidas en la carretera para hacer el proyecto viable.
Para hacer de este bosquejo una realidad, el elEven utilizará 7.950 células de batería LFP (fosfato de litio-hierro) 26650M1 patentada por la empresa A123System, que tiene el “módico” precio de 80.000 dólares. El motor tampoco es pequeño, pues pertenecía a un autobús eléctrico de 16,5 toneladas y le permitirá llegar a 95 km/h en sólo 9 segundos.
Pese a que les falta mucho trabajo, el equipo multitudinario está optimista y ya se pusieron una meta para poner al prototipo del elEven en la ruta: el otoño de 2010 del hemisferio norte, primavera en el sur del mundo.
En estos últimos años hemos visto muchos robots imitando las actividades que realizamos los humanos, pero cada cierto tiempo nos sorprendemos por los avances logrados en esta área.
En el video que acompaña esta nota podemos ver un par de robots desarrollados por ingenieros del MIT y de la Universidad de Tokio, con la finalidad de jugar baseball entre ellos.
Podemos ver a uno de estos robots realizando el papel del lanzador y al segundo siendo el bateador. En el caso de este robot (el bateador), se requiere de una cámara de mil fps para procesar las imágenes y que el brazo logre calcular los movimientos necesarios para dar un golpe exitoso.
Claramente ninguno de los dos es capaz de reemplazar a un jugador profesional, pero con seguridad algunos comenzarán a sentirse nerviosos.
El Grafeno podría ser la solución a los actuales problemas que enfrenta el desarrollo de nuevos chips cada vez más rápidos.
Este material, descubierto recién el año 2004, es una forma de carbono puro que en teoría no tendría los problemas de generación de ruido que tienen los actuales chips fabricados en silicio. Otra de sus sobresalientes características se relacionan con su resistencia, ya que se ha comprobado que es el material más resistente del mundo.
En la actualidad un grupo de investigadores del MIT lograron crear un chip multiplicador de frecuencia experimental, basado en el Grafeno y que es capaz de duplicar la frecuencia de una señal electromagnética, sin que se produzcan los típicos ruidos de la actualidad.
El desarrollo de esta investigación nos podría llevar a que se logren fabricar chips que operen a frecuencias de entre 500 a 1.000 Ghz.
Publicado el 23/03/2009 a las 7:25 pm por Antino Silva
La escasez de agua y la robótica son dos de los pocos elementos que tenemos certeza casi absoluta que nos acompañarán en el futuro. ¿Cómo utilizar a las máquinas para darle un buen uso al agua y alimentarnos?
Científicos del laboratorio de computación e inteligencia artificial del MIT desarrollaron un proyecto donde iRobots se transformaron en agricultores especialistas en tomates. Los “autómatas campesinos” son controlados a distancia para cuidar las plantaciones y entregar la cantidad justa de líquidoa los cultivos.
El primer desafío fue cuidar de las Solanum lycopersicum (nombre científico de las tomateras), sin tocarlas para no dañarlas. Para ello, el equipo debió programar con mucho cuidado a los robots, que cuentan con un brazo mecánico y un dispensador de agua. A su vez, las plantas poseen un sensor en la tierra y conexión con sus “cuidadores”.
Al estar conectados, los aparatos saben cuándo las tomateras necesitan hidratarse y nutrirse; qué momento es el adecuado para cosechar e, incluso, cuándo es necesario polinizarlas. El objetivo a largo plazo de los investigadores es crear un invernadero totalmente autónomo, donde se producirán los tomates de las próximas décadas.
David Merrill, un joven graduado del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) presentó hace unos días en la TED 2009 sus cubos de juguete interactivos, capaces de relacionarse uno con el otro dinámicamente.
Cada cubo es una mini computadora independiente, que, al “sentir” la presencia de otro cubo similar, es capaz de reaccionar y interactuar en conjunto según el tipo de programa para el cual haya sido programado.
Lo curioso de este invento, es que en el fondo transforma algo virtual, en real: Cubos de plástico con los cuales interactuar físicamente, no a través de pantallas táctiles u otras tecnologías virtuales.
No, nada que ver con la película ni con el sentido arácnido. Se trata de “the sixth sense”, un prototipo de sistema de computación que podrás llevar a cuestas (quizás algún día integrado en tu ropa) creado por estudiantes del Media Lab del MIT y que fue presentado en la edición 2009 del TED.
Según Pattie Maes del laboratorio de “Interfaces Fluidas” del MIT, en el mundo real usamos nuestros cinco sentidos para responder a los estímulos del ambiente, pero mucha de la información que nos ayuda a entender y a responder al mundo no viene de nuestros sentidos, sino que de los computadores y de la internet. De ahí se desprende la idea tras “the sixth sense”, el cual permite convertir cualquier superficie, incluso la palma de tu mano, en una pantalla interactiva que entregará información instantánea transformándose así en otro sentido más.
La terapia física es uno de los factores claves en la recuperación de ciertas enfermedades, especialmente en el caso de los niños.
Con esto en mente, un grupo de genios del Media Lab del MIT han desarrollado una versión recargada del clásico osito de peluche. Esta versión cuenta con 1.500 sensores, micrófonos en los oídos, cámaras en los ojos y un computador adentro (por no decir su corazón).
Estos sensores y micrófonos permiten que el osito de peluche pueda interactuar y poner atención al niño. Pero lo más interesante son sus ojos. Una vez que lo pones dentro de la habitación, mira alrededor para ubicarse y armar una imágen panorámica de su entorno. Luego, gracias a su software, es capaz de distinguir rostros dentro de este entorno e interactuar con las personas.
Volviendo a sus 1.500 sensores, hechos de silicona, estos pueden registrar cuando el osito está siendo tocado y de que manera, lo que le permite reaccionar de distintas formas, contra una base de datos.
Si bien falta para poder verlo en acción cumpliendo su misión de acompañar a niños enfermos, me sorprende lo rápido que se hizo -casi- realidad el osito de la película Inteligencia Artificial.
Notable trabajo del Media Lab del MIT, ya que estas tecnologías no solo servirán para este osito, sino que pueden ser aplicadas en un sinfín de otras cosas (sí, muñecas incluídas). Otro video después del salto.
Tres investigadores del MIT (Moe, Larry y Curly) han logrado desarrollar una técnica para construir nanobaterías. Pero no de cualquier tipo (aquellas que utilizan el ión o el litio), sino que están compuestas por virus.
Las actuales baterías están compuestas de tres elementos: el ánodo, el cátodo y el electrolito.
Lo que han logrado desarrollar los profesores Yet-Ming Chiang, Angela Belcher y Paula Hammond, es un proceso para crear virus que luego introducen en una serie de superficies con el objeto de producir microbaterías.
Hasta el momento han logrado hacer funcionar perfectamente tanto el ánodo como el electrolito, y se encuentran trabajando desde hace meses en la tecnología necesaria para hacer funcionar los cátodos, obteniendo varios prototipos funcionales.
Angela Belcher explica que
“el material del cátodo ha sido algo más difícil de conseguir, pero tenemos distintos candidatos, y ya tenemos baterías completas funcionando.
Si este avance logra resultados positivos en las siguientes etapas, el mercado de las pilas (portátiles, celulares, etc) podría sufrir un cambio radical en los próximos años.
Investigadores del MIT están desarrollando un sistema definido como “Passive 6D Reflectance Field Displays”, el cual crea imágenes muy realistas y que ven modificada su apariencia dependiendo de la posición del observador y de la luz ambiente que las rodea. Usando un sistema artesanal de construcción que involucra lentes y pantallas, el sistema muestra una imagen 3D cuya principal gracia es que va cambiando sus brillos y sombras a medida que varía la dirección e intensidad de la iluminación. Y todo eso sin ningún tipo de ayudas electrónicas.
Como la construcción aún es muy cara, alcanzando un “costo por pixel” de USD30, no deberíamos ver aplicaciones masivas de este sistema hasta dentro de muchos años, pero cuando se haga realidad, será algo sorprendente. Arriba les dejo el video explicativo en inglés, pero si quieren entender de una vez como funciona, vean los últimos 30 segundos.
Los brillantes chicos del MIT, de donde salió el proyecto OLPC, se suman a las iniciativas de computadores de bajo costo y en esta ocasión están trabajando en una versión de escritorio de USD$12 (CLP$6.000). La gracia es que estará basado en el mítico Apple II, el paradigma de los computadores personales lanzado hace 30 años.
Estará dirigido a países en vías de desarrollo, para poder alfabetizar digitalmente a la población. Dicen que de ganar USD$1 al día, puedes pasar a ganar USD$1 la hora con tan solo saber tipear. Al ver esto, está claro que un computador ultra barato sirve para mejorar la calidad de vida de las personas y no es tan solo un chiche.
Están sumando a este proyecto a gente apasionada por el hardware clásico, por si alguien se motiva.