La NSA espió a los presidentes de Brasil y México

Dilma Rousseff y Enrique Peña Nieto fueron objeto de espionaje por parte de la agencia de seguridad estadounidense. Ambos gobiernos ya solicitaron una explicación a EE.UU.

La Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) sigue en el ojo del huracán. De acuerdo a documentos filtrados por Edward Snowden, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff y el de México, Enrique Peña Nieto, fueron espiados por la inteligencia estadounidense.

Llamadas telefónicas, correos electrónicos y mensajes de texto de la presidenta de Brasil y varios de sus asesores fueron monitoreados por la NSA, indica un reporte de la cadena brasileña Globo. En el caso de Peña Nieto, el espionaje se hizo cuando aun era candidato a la presidencia y se replicó en nueve miembros de su equipo.

El espionaje fue recopilado en un documento Infiltración inteligente de datos, estudio del caso Brasil y México y mostrado por la cadena Globo en conjunto con el periodista de The Guardian, Glenn Greenwald, quien recibió esta información de manos de Edward Snowden.

Una de las páginas del documento dice:

El equipo de liderazgo mexicano de la NSA (S2C41) llevó a cabo un esfuerzo intensivo de dos semanas dirigido hacia uno de los candidatos presidenciales que va en la delantera, Enrique Peña Nieto, y nueve de sus asociados cercanos.

Poco más de 85,489 mensajes de texto concernientes al ahora mandatario mexicano fueron captados por la NSA, de los cuales dos fueron calificados de “interesantes”. En el caso de Dilma Rousseff, el documento muestra en forma gráfica la red de comunicación entre la presidenta y sus principales asesores.

Programas como Association, Mainway y Dishfire fueron usados para interceptar mensajes de texto enviados desde teléfonos móviles para luego ser filtrados por palabras clave. La información del espionaje era accesible para cinco países: Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda.

En consecuencia, la presidenta de Brasil exigió una explicación a Estados Unidos y planteará la cuestión ante la ONU. En el caso de México, la Secretaría de Relaciones Exteriores solicitó que se investigue a fondo el incidente y ya citó al embajador Anthony Wayne.

Sin prejuzgar sobre la veracidad de la información presentada en dichos medios de comunicación, el gobierno de México rechaza y condena categóricamente cualquier labor de espionaje sobre ciudadanos mexicanos en violación del Derecho Internacional. Este tipo de prácticas es contrario a la Carta de las Naciones Unidas y a la jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia

Link: La Jornada

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