El cohete Grasshopper logra despegar 365 metros y aterrizar

El proyecto privado SpaceX logra que su cohete reutilizable Grasshopper despegue, se mantenga estático a más de 300 metros de altura y vuelva a aterrizar sin problemas.

El proyecto SpaceX va viento en popa, por lo menos uno de sus más interesantes proyectos dentro de la carrera espacial privada, la capacidad de lograr encontrar una forma de crear cohetes capaces de lanzarse al espacio y que después sean capaces de aterrizar para ser reutilizados.

La empresa del millonario, fundador y visionario de Tesla, Elon Musk, publicó en Twitter un nuevo vídeo que muestra la capacidad de su cohete en pruebas Grasshopper. Los avances de este cohete se basan en vuelos de prueba en los que poco a poco se comprueba la altitud capaz de alcanzar, la estabilización frente a vientos y su capacidad para volver al punto de despegue sin que sufra ningún daño.

Este cohete está pensado para que en un futuro los vuelos espaciales sean más baratos, porque hasta el momento todos los cohetes se diseñan para que en la reentrada en la atmósfera se desintegren. Este interesante "saltamontes" consiste en un cohete Falcon 9, motor Merlin 1D y cuatro patas de acero y aluminio con amortiguadores hidráulicos capaces de devolver sin un rasguño a la tierra.

El último vuelo del Grasshopper fue el pasado 14 de junio y logró alcanzar los 365 metros de altura, mantenerse inmóvil contra los vientos y volver a la tierra en un descenso automatizado y controlado.

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Foto: Steve Jurvetson (Flickr)

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