Del "Diseñado en California" al "Fabricado en USA"

Apple y Google van a fabricar productos de nuevo en EE.UU., ¿en un movimiento de marketing o de responsabilidad social?

Ayer conocimos que el futuro terminal de Motorola, el primer dispositivo bajo la nueva marca creada por Google para Motorola y que se convertirá en el nuevo smartphone base de Google se fabricará en EE. UU. No solo fabricado, si no "el primer smartphone diseñado, desarrollado y ensamblado en USA".

No hace mucho, durante la última WWDC en San Francisco, Apple presentó el futuro Mac Pro, un Mac potente especialmente pensado para profesionales y personas que buscan la máxima potencia en un ordenador de escritorio con un diseño revolucionario. Seguramente el precio también sea "revolucionario" por llevar lo último en procesadores y gráficos, pero uno de los puntos a destacar en la keynote de Apple fue que este Mac Pro se ensamblaría en EE. UU., convirtiéndolo en el primer PC de Apple desde hace décadas en ensamblarse en una factoría dentro del territorio Estadounidense.

Tanto Motorola/Google como Apple ponen un énfasis en su orgullo por desarrollar y diseñar productos en California, convirtiéndolo casi en un sello de calidad el puro hecho de que algo esté producido en California. Todos los productos de Apple llevan la frase "Diseñado en California". Pero ahora cobra un especial interés el que estos productos se ensamblen en factorías dentro de Estados Unidos de América. ¿Por qué este patriotismo?

¿Ha llegado el momento en el que fabricar y ensamblar en EE. UU. es más barato que en China? Apple no tiene fabricas propias donde ensamblar sus productos en EE. UU. Tim Cook confirmó que junto a un socio invertirían USD $100 millones para poder hacerlo, por lo que no se trata de un tema económico si no más un tema patriótico.

Todos entendemos que en EE. UU. hay un sentimiento de patriotismo muy fuerte, no vamos a discutir esto, pero cuando afecta a una economía tan importante como la del PC o la del móvil, estos movimientos son calculados al milímetro y vistos como un posible caso de éxito o del más rotundo fracaso. La realidad es que da igual si los márgenes de ganancias en estos productos se reducen con la fabricación y montaje o simplemente con el montaje, puedes llamarlo una campaña de marketing, un gesto a favor de la mano de obra local o un repudio a la fabricación en China, pero lo que queda claro es que si dos de las empresas más grandes mundiales empiezan a hacer algo así, otras las seguirán.

Uno de los grandes mitos de la fabricación en China es porque la mano de obra es barata, lo cual es cierto, pero no es el único motivo por el que prácticamente todos nuestros aparatos tecnológicos, gadgets o productos de todo tipo se fabrican allí. Por ejemplo, para la fabricación de algunos componentes se necesitan minerales caros que se extraen en China, así sin necesidad de importar minerales sea más barato el fabricar ciertos componentes.  Pero esto es por otro lado un peligro. China es responsable de la producción del 90% al 95% de la oferta mundial de minerales raros, pero sus leyes medioambientales son escasas y su aplicación siempre se ha puesto en duda.

Esto provoca que aunque sea más barato fabricar elementos con estos minerales, el impacto medioambiental sea mucho mayor que en otros países con regulaciones más duras y estrictas. Lo que nos lleva de nuevo al movimiento de marketing, en el que una gran empresa podría ver reconocido un producto fabricado y ensamblado en tierras norteamericanas como una ayuda al medio ambiente. Apple tiene una sección dedicada a dar a conocer sus esfuerzos para que sus empresas socias en la fabricación de sus productos sigan unas reglas estrictas de buen comportamiento, porque Apple lleva años siendo el objetivo de organizaciones no gubernamentales que han denunciado las condiciones de trabajo de socios como Foxconn o el uso de materiales peligrosos.

EE. UU. ya ha empezado a buscar estos minerales raros en sus propias tierras, en un movimiento para intentar competir con China aunque sus precios sean algo más caros.

Por otro lado estamos nosotros, los responsables finales de comprar un producto que llega bien empaquetado, con promesas de un uso increíble que se te ha vendido gracias a la inversión de millones de dólares en marketing sin saber exactamente cómo, dónde o con que se ha fabricado lo que vamos a comprar. Somos responsables, pero entiendo el motivo por el que no nos hacemos estas preguntas, simplemente porque es más fácil evitar un problema si simplemente nos olvidamos de él y hacemos como que no existe.

Puede que Apple y Google hagan estos movimientos para mejorar la producción y la economía norteamericana, quizá porque es un movimiento de marketing o porque de verdad tienen una conciencia social y quieren ser partícipes de una recuperación económica. Para mi, la realidad está en que estas dos empresas son poderosas y pueden hacer que algo como la fabricación local vuelva a ser algo viable y de calidad, que esperemos no tenga nada que ver con impuestos como en otros países.

Foto: Library of Congress (Flickr)

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