Cómo convertir tu vida y decisiones en una empresa

Mike Merrill decidió dividirse en 100.000 acciones, que fueron compradas por inversionistas que deciden sobre su vida para rentabilizar su inversión.

Cuando pasas la pubertad y llegas a una edad en la que empiezas a ser verdaderamente consciente del mundo, llega un momento en el que nos damos cuenta que cada acción tiene una reacción, que debes tomar decisiones que no sabes bien cómo van a afectarte, que vas a tener que correr riesgos en tu vida y que el confort y la seguridad que estar bajo la protección de tus padres se acaba. Ahora estás tú solo, con tus decisiones. Más vale que tomes unas acertadas.

¿Y si nos pudiésemos quitar del medio el poder de decisión para algunos asuntos? Es evidente que todos pedimos consejos a otras personas, puede ser a tu círculo de amigos y amigas para comprobar sus opiniones, o a otras personas que consideras son más sabias que tú en el tema que debes decidir. Pero ¿se puede ir incluso más allá y que otros tomen las decisiones por ti?

No pensé que algo así pudiese pasar de verdad algún día, hasta que leí la increíble historia de Mike Merrill en Wired. Estamos ante un hombre que ha logrado capitalizar su persona y futuro en forma de acciones. Y por ahora muy satisfactoriamente en lo que económicamente se refiere.

Seguramente si no leíste el largo artículo escrito por Joshua Davis en Wired estarás tan confundido como yo al principio, ¿cómo es posible que alguien pueda crear acciones de si mismo? Bien, para hacer la historia resumida, durante 2008 Merrill tomó la decisión de que otras personas tomasen decisiones por él. Tal como lo hacen las empresas al entrar a la bolsa, dividiría el valor de su persona en 100.000 acciones que vendió inicialmente a amigos. Los accionistas entonces (dueños de la empresa), deberían entonces ser consultados respecto a las decisiones importantes que Mike debía tomar en su vida, considerando cómo rentabilizar mejor su inversión. Mike creó una web para consultar a sus accionistas sobre las decisiones sobre su vida, en el que además se podría ver la fluctuación del valor de las acciones, si había nuevos interesados en adquirirlas o su valor.

Hasta el momento, 128 personas compraron las acciones de Mike, siendo capaces de contribuir u opinar en las decisiones sobre su vida personal, laboral o cualquier tipo de decisión que quisiera tomar. Es un gran poder casi a la merced de más de un centenar de personas.

¿Puede existir un modelo de capitalismo más agresivo que este?

Tenemos que pensar que en realidad los accionistas no tienen control sobre la vida de Mike, tenemos que entender que es como una empresa. Sí, Mike pregunta a sus accionistas sobre los movimientos en su vida, pero no tiene por qué hacerles caso en las decisiones que tomen. De tomar un rumbo contrario al de la mayoría del voto, los accionistas pueden vender sus acciones haciendo que se devalúe su valor. Acción, reacción.

Pero la clase de preguntas que hace Mike al consejo es de lo más variado. Seguramente la que más atrajo fue la de la posibilidad de hacerse una vasectomía, que fue rechazada. La historia es un poco rara de por sí, por lo que aquí se vuelve mucho más. En agosto de 2008, intentó hacerse una vasectomía porque su novia de entonces y él no querían tener hijos, y una vasectomía haría todo mucho más sencillo para la pareja. Pero su novia, no estaba completamente segura de esta decisión, le entraron dudas sobre su futuro. Evidentemente ella quería tener hijos en un futuro, por lo que hablaron del tema y Mike no tuvo mejor idea que hacer la pregunta al consejo.

Ahora mismo puedes pensar que Mike es un capullo por hacer una pregunta tan personal, pero hay que entender que se lo toma muy en serio, y es la única forma de hacer que un sistema de capitalizar una persona pueda funcionar. Después de todo, los hijos implican gastos, que la empresa "Mike" tendría que asumir.

La historia que cuentan en el artículo sobre cómo su novia logró hacer que los accionistas tomaran la decisión de rechazar la vasectomía es muy buena, simplemente manejando intereses y hablando con ellos para convencerles en que sería una mala idea. Al más puro estilo de un Lobby.

Las implicaciones personales que  tiene tal acción, de convertirse en cierta forma en una empresa, una startup basada en una sola persona… ¿cómo estamos de preparados para algo así?

No es raro que las relaciones personales de Mike no tengan mucho futuro si primero tienen que pasar por el consejo, ten en cuenta que una relación personal consume tiempo, y personas compraron acciones de Mike para lograr resultados. El uso de tiempo para otros temas que no sean propiamente los de tener resultados económicos trabajando son, en bruto, una pérdida de tiempo, pero vitales para una persona. ¿Cómo se puede medir el beneficio de una pareja para Mike?

Tan solo tienes que mirar tu propia vida, tus acciones y decisiones. Pon todas estas decisiones que tomas en tu vida como si otra persona las estuviese tomando por ti. No digo que si comer hoy pasta o carne, si no más bien, por ejemplo, si deberías irte de vacaciones o no. Si comprar un coche en este momento es buena decisión o no. Si simplemente el empezar una relación es una buena decisión como “empresa”.

Escalofriante.

Aunque el caso de Mike es uno de los más aireados, gracias en parte a grandes medio de difusión, existen otros modelos muy similares a este. La empresa Upstart hace más o menos lo mismo con personas con talento.

En Upstart se enfocan en jóvenes estudiantes que necesitan dinero para su carrera y su vida profesional. De la misma forma que un estudiante busca un préstamo para ir a una prestigiosa universidad, Upstart permite que varias personas paguen este préstamo y sean sus mentores para seguir adelante. En compensación, se llevarán en un futuro una recompensa económica si logran tener éxito. Pero al igual que al invertir en una empresa, tu inversión puede quedarse en nada.

Una inversión debería generar una beneficio. No siempre tiene por qué ser económico, es solo que lo asumimos porque vivimos en un mundo donde las inversiones son consideradas como económicas. Pero de la misma forma que unos padres invierten años en la educación de un hijo, o que un mentor invierta el tiempo en encarrilar la vida de otra persona según su experiencia, este tipo de acciones, aunque en algunos casos escalofriantes, no son más que decisiones para optimizar tu vida, solo que tomadas por otras personas.

Sí, existe un paralelismo con grandes obras literarias que imaginan un futuro donde somos controlados por cada acto que hacemos, aunque estamos lejos de 1984.

Fotos: kmikeym (Flickr)

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