Ciudades del futuro imaginadas en el pasado: Alemania Nazi

Conoce la historia de una nación que pretendió rediseñarse para perpetuarse en el futuro como capital del mundo.

En esta segunda entrega de Ciudades del Futuro, y luego de los interesantes comentarios aportados a la nota de la U.R.S.S., hoy nos vamos a adentrar en una de las etapas más violentas y extremas de la historia moderna de la humanidad, las décadas del '30 y '40, años en los que el planeta soportó una guerra mundial total impulsada por los nacionalismos crecientes en Europa y Asia.

Dentro de ese contexto surge el período Nacionalsocialista o Nazi (1933-1945), fruto de la aletargada República de Weimar (1919-1933), etapa posterior a la Primera Guerra Mundial y que se caracterizó por la extrema crisis económica que debieron enfrentar los alemanes.

Esta crisis, expandida a toda Europa a causa del período conocido como La Gran Depresión Económica, que devastó a países ricos y pobres durante casi 10 años, provocó el nacimiento de distintas corrientes políticas orientadas hacia la valoración del nacionalismo, la protección de los bienes y el rechazo a todo tipo de política exterior, algo que exacerbó las diferencias, algunas milenarias, entre las distintas culturas y orígenes étnicos en el viejo mundo.

Así fue como en poco tiempo, España, Italia, Japón, Unión Soviética y en especial Alemania, abrazaron ideologías totalitaristas, impulsadas por carismáticos líderes que promovieron un control total por parte del Estado de todas las actividades y una escalada militar que terminaría enfrentándolos durante la Segunda Guerra Mundial.

Estos líderes promovieron todos los aspectos que fomentaran el orgullo de sus naciones, tanto políticos, como sociales, culturales y tecnológicos. Como parte de esta búsqueda de la excelencia nacional, también se fomentó el desarrollo arquitectónico de las ciudades capitales, para mostrar el predominio y grandeza de sus culturas, y como motor de la gran maquinaria de prensa que impulsaba a estos regímenes.

Albert Speer, el padre del Reich de los Mil Años

La Alemania Nazi desarrolló miles de avances tecnológicos, tanto a nivel militar como civil durante su permanencia en el poder. Pero algo que obsesionaba a Adolf Hitler era devolverle al recién nacido tercer imperio alemán (Tercer Reich), la imponencia arquitectónica que había tenido antes de la Primera Guerra Mundial y convertirla en una especie de Imperio Romano moderno.

Para lograr este objetivo, contrató al arquitecto Albert Speer, junto con quien idearon una nueva Metrópoli para el creciente imperio. Entre 1934 y 1943, Hitler y Speer desarrollaron un proyecto para convertir a Berlín en la futura capital de todas las conquistas alemanas.

Muchas de estas ideas llegaron a ser concretadas, como las modificaciones al Palacio de los Deportes, sede de los Juegos Olímpicos de 1936, el Campo Zeppelin para desfiles y reuniones militares, el pabellón en la feria mundial de Paris y varios edificios en otras ciudades.

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Durante el desarrollo de estos proyectos y en especial el de la reconstrucción total de Berlín, Speer ideó el concepto del "valor de la ruina", una definición que buscaba diseñar edificios y monumentos que al destruirse se convirtieran en ruinas estéticamente agradables luego de miles de años. Este concepto dejó fascinado a Hitler, quien admiraba la historia y legado de los imperios de la antigüedad, ya que bajo esta filosofía arquitectónica lograría perpetuar en el futuro la grandeza del Reich Alemán.

Para Albert Speer "las construcciones modernas no eran muy apropiadas para constituir el puente de tradición hacia futuras generaciones que Hitler deseaba: resultaba inimaginable que unos escombros oxidados transmitieran el espíritu heroico que Hitler admiraba en los monumentos del pasado".

El futuro de una nación ultra tecnológica

Para principios de la década del '40, la Alemania Nazi se encontraba a la vanguardia del desarrollo tecnológico militar en casi todo el mundo. La experiencia de los últimos 100 años en varias grandes guerras les había dejado lecciones aprendidas sobre diseño, desarrollo e implementación de tecnologías. A esto se le sumó la gran oleada de científicos e ingenieros ansiosos por formar parte de la élite de Europa.

En 1941, pleno apogeo expansionista de la Alemania Nazi y con toda la maquinaria de prensa y propaganda aceitada, se lanzaron una serie de libros para niños que mostraban el promisorio futuro que le auguraba a esa gran nación. El libro llamado "Durch die Welt weite vol. XIX" (que podría traducirse como "A través del amplio mundo"), era uno de ellos, y estaba ilustrado con una serie de pósters que mostraban algunos de los avances que se podrían disfrutar en el futuro.

El título de la sección sobre el futuro era: "¿Qué cosas nuevas ofrecerá la tecnología del futuro? Hoy en día sigue siendo un plan aventurero - Mañana tal vez una realidad".

En el texto complementario se podía leer toda una declaración de principios sobre el crecimiento de la Nación: "La tecnología y economía en el Gran Reich alemán han entrado en una fase de expansión inesperada. La mayor red de autopistas Autobahn se ha construido en pocos años, se crearon nuevas industrias enteras y grandes tareas arquitectónicas y urbanísticas están a punto de hacerse realidad. A pesar de la guerra, que se nos impone, y que hace que sea necesario concentrar nuestra economía en los esfuerzos de la guerra, los grandes planes para la acumulación se dibujan con la certeza de la victoria en mente. Muchos inventos agudos y muchos pensamientos que aún parecen fantásticos hoy serán entonces reales. Las imágenes de este espectáculo en el que los ingenieros están trabajando hoy en día y lo que la tecnología del mañana nos traerá".

 

La serie de imágenes que agregamos a la galería, muestran desarrollos pensados para el futuro del Reich alemán: un aeropuerto moderno, una estación de tren, un avión estratosférico (Alemania ya había roto la barrera del sonido y obtenido varios récords de velocidad en tierra), una línea de barcos transoceánicos supersónicos, un autobús de doble piso, un hotel, un tren subterráneo y un submarino con un casco exterior rotatorio.

La demencia de Adolf Hitler sumada a las malas decisiones estratégicas que cambiaron el curso de la guerra y el avance aliado, sólo le permitieron al Tercer Reich vivir poco menos de 10 años de esplendor, del cual apenas quedaron algunos escombros y libros donde se perpetuaron las grandes ideas tecnológicas y arquitectónicas soñadas para el futuro.

 

Links:
- Nazi paleo-futurism (1941) (paleo-future)
- Here are the most futuristic european cities that never existed (io9.com)
- Nazi architecture (wikipedia)
-
Ciudades del futuro imaginadas en el pasado: U.R.S.S. (FayerWayer)

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