Ley de re-emprendimiento: La necesidad de mitigar el estigma del fracaso en Chile

El proyecto incluye un cambio cultural que apunta a mitigar el estigma social asociado a la quiebra, que castiga de por vida al emprendedor.

Por Constanza Anguita von Mareés, directora de Contenidos y Estudios de la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech).

En el indicador “Resolución de la Insolvencia” del ranking Doing Business 2012, Chile alcanzó solo la ubicación número 98. La quiebra es, en otras palabras, un proceso que no es solo doloroso sino que también largo, costoso y con una tasa de recuperación para los acreedores que el Banco Mundial estima en solo un 25,5%, lo que se compara con la tasa de más del 80% en Estados Unidos.

“Ley de re-emprendimiento” es la denominación que le hemos dado los emprendedores proyecto de Ley de reorganización y liquidación de empresas y personas. Ésta busca aumentar la eficiencia con la que se puede poner fin a una compañía insolvente, incrementar la tasa de recuperación de los acreedores y liberar al dueño más rápidamente para nuevos emprendimientos.

Basado muy de cerca en la reforma la ley de bancarrota que hizo el gobierno colombiano en 2006, el proyecto asegura una mayor recuperación de activos, por la vía de licitar para remate "paquetes" de bienes provenientes de distintas empresas con estas características.

Pero no solo genera una optimización de los recursos, sino que también libera al emprendedor de muchos costos. Según cifras de la Superintendencia de Quiebras, simplemente publicar todos los avisos necesarios en el Diario Oficial de Chile puede costar hasta CLP$500.000. El nuevo proyecto elimina estos costos, por medio de la creación de un sistema de notificación gratuito y electrónico.

Por otra parte, el proyecto incluye un cambio cultural que apunta a mitigar el estigma social asociado a la quiebra, que castiga de por vida al emprendedor y debilita su espíritu. De hecho, ya no se hablará más de "quiebras", sino que de reorganizaciones o liquidaciones, con el objetivo de quitarle el tono de descrédito o fracaso al término.

A través de todas estas modificaciones, el proyecto de ley en cuestión facilita la reorganización de las empresas que están en situación de insolvencia, de tal manera de poder continuar su giro, mantener el empleo y conservarse como unidades productivas.

Diversos estudios han demostrado que existe un fuerte vínculo entre el crecimiento económico, la productividad y la dinámica de las empresas (entrada y salida del mercado). De hecho, según el informe “Economic Policy Reforms 2011: Going for Growth” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las costosas, demorosas e ineficientes regulaciones de quiebra existentes actualmente en Chile frenan el crecimiento de la productividad.

En ese sentido, la Ley de reorganización y liquidación de empresas y personas presenta una oportunidad de mejorar la productividad, ya que cuando se facilita la salida de empresas insolventes del mercado, se liberan recursos que pueden ser absorbidos por nuevas empresas más productivas, además de facilitarse el re emprendimiento empresarial. Pero, además, se genera un mecanismo que filtra por defecto la eficiencia de las empresas, de modo que se reorganicen y permanezcan en el mercado solo las empresas eficientes.

No obstante, hay que tener en cuenta que el proyecto contempla una alta tasa de recuperación de empresas (cercana al 65%), por lo que se deben precisar las condiciones para que empresas ineficientes no continúen en el mercado, y no se caiga simplemente en llegar a la meta que impone estar en la OCDE.

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