Duane Elgin: Una nueva televisión para un nuevo mundo

Hemos presenciado un entusiasmo por las promesas de internet para profundizar la democracia, sin embargo, descuidamos tecnologías que se nos escapan por su ubicuidad y familiaridad, como es el caso de la televisión.

Duane Elgin es co-fundador de “Eligiendo nuestro futuro” (Choosing our future) y “La voz de la bahía” (Bay Voice), ambas ONGs dedicadas a empoderar a la ciudadanía a través de una reformulación del papel de la televisión, en un esfuerzo para reformarla desde sus contenidos, reconociendo el alcance masivo y profundo que esa tecnología tiene sobre las personas y su comportamiento de masa.

Su crítica apunta a la responsabilidad que el uso descuidado de los contenidos de la televisión ha tenido en la actual crisis ecológica, con miles de horas dedicadas al fomento del hiperconsumo y pocos espacios para lo hábitos de la reutilización, el reciclaje y otras conductas sustentables.

Destaca en su visión que los cambios necesarios para la humanidad deben hacerse pensando en los grandes números, razón por la cual se hace necesario usar las herramientas de comunicación masivas. Es en ese sentido, plantea su crítica a los contenidos televisivos y propone su utilización como medio de profundización de una democracia activa y comunicativa. Reconoce que la televisión puede traer los asuntos nacionales e internacionales a la privacidad de los hogares, invitando a la discusión y conectándonos con el destino de los demás seres humanos. El concepto que inspira sus esfuerzos y conclusiones es que necesitamos más y mejor comunicación.

Sus intereses tienen que ver con la dimensión colectiva y masiva del cambio necesario para la supervivencia humana. Es común en su discurso que hable de “conciencia de masas” y “toma de conciencia colectiva”. Su trabajo para resignificar el papel de la televisión se entronca en la estrategia de masificar el mensaje del cambio necesario para nuestra supervivencia. Toda su obra tiene como premisa la inminente destrucción de la Tierra si no comenzamos a hacer los ajustes necesarios y de manera masiva.

Hemos presenciado un entusiasmo por las promesas de internet para profundizar la democracia, por medio de mejorar las herramientas con las que nos conectamos mutuamente. Sin embargo hemos descuidado tecnologías que se nos escapan por su ubicuidad y familiaridad, como es el caso de la propia televisión, la que bien utilizada nos permitiría espacios de deliberación masiva, democracia directa y participación ciudadana efectiva sin necesidad de un ancho de banda del que pocos disponemos, sino utilizando el espectro radiomagnético que siempre ha sido propiedad de todos.

powered byDisqus