Y vino "Steve"

La visita de Steve Wozniak, co-fundador de Apple, nos deja una lección de emprendimiento en Chile.

Y vino Steve. Todos nos pusimos de pie y admiramos la visita de Wozniak, que lamentablemente hoy es más famoso en el mundo como el “otro Steve”, que como el genio creador de los primeros Apple. Esos que nos dejaban con la boca abierta al ver el curso verde tintinear y correr programas amigables.

Wozniak, a pesar de estar a tablero vuelto, se tomó el tiempo para juntarse con emprendedores, para escucharlos –no sermonearlos- sobre sus ideas y empresas. Ahí estuvo el equipo de StartUp Chile y varios emprendedores de este programa de Corfo (www.startupchile.org).  Y de paso dijo:

Realmente admiro el programa Start-Up Chile, un poco de financiamiento para atraer emprendedores de alrededor del mundo, es algo que recomendaría a mis propios hijos. He visto muchos países hablando sobre una ciudad en particular que quieren convertir en el próximo Silicon Valley. Y eso es una mala manera de pensarlo, hay que construir algo propio. Ése es el corazón de la creatividad, de la innovación, de ser disruptivo, y el programa aquí en Chile es muy diferente a cualquier esfuerzo que haya visto en el mundo. Así que estoy muy feliz de verlo y espero que sea verdadero”.

Ok, soy parte del programa, pero más allá de eso, Start-Up Chile está teniendo un efecto muy importante en el país y en cómo nos ven en el mundo. En Chile, más allá del tiempo dedicado a sus proyectos, los 499 emprendedores de los 323 equipos de trabajo, han participado en más de 600 talleres y conferencias; 220 reuniones a los que han ido más de 8,400 personas. Y de todas estas actividades, 160 han sido en regiones. ¿Es esto es bueno o malo? Vale la pregunta.

Cuando comenzamos StartUp Chile en el 2010, teníamos la convicción de que podíamos ser un polo regional de emprendimiento e innovación. Sabíamos que para llegar a ahí sería necesario un ecosistema vibrante y generoso, y una cantidad significativa de emprendedores globales que contagiaran a todos los chilenos que sueñan en grande, pero que les cuesta dar el salto porque no saben por dónde partir, no tienen redes afuera y necesitan conocer mejor sus potenciales clientes.

Así nace StartUp Chile, para energizar nuestro ecosistema y girarlo para que mire al mundo. ¿Cómo? Invitando a emprendedores del mundo que buscan estar junto a otros emprendedores y en un ambiente que los celebre e incorpore actividades a lo largo de Chile.

Como destaca Wozniak, más que recrear otros barrios del mundo, queremos formar un propio que esté conectado a todos los demás, uno capaz de darles a los emprendedores chilenos una puerta de acceso al mundo. Es más, los casos chilenos ya juegan un rol clave en este programa al representar cerca del 20%, siendo un aporte fundamental para los extranjeros llegan a Chile.

Y eso de que nos importe cómo nos miran afuera, es relevante. De hecho es crítico si queremos jugar en una cancha global donde las personas van y vienen de distintos países. Para ser globales tenemos que ser atractivos para los que están fuera de Chile. Suena obvio, pero no basta con querer. Hay que tomar acciones concretas y asumir que necesitamos dar un salto. Los atajos son importantes y debemos crear todos los necesarios para acelerar el tranco. Este es uno. Otro son los centros de excelencia internacional o el programa MISTI MIT – PUC para desarrollo de proyectos de investigación en conjunto.

Como todo emprendimiento, StartUp Chile es un programa con muchos desafíos al frente. Es más, las bases de los cinco concursos han sido distintas porque hemos recogido mejoras de la experiencia y de los emprendedores quienes con una fuente permanente de feedback.

Ahora queda seguir trabajando para que los mejores emprendedores del mundo estén en Chile. Si nosotros les pedimos que tengan grandes sueños, también los debemos tener nosotros: Chile será el lugar para los emprendedores de Latinoamérica.

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