El origen de: El telescopio

Aunque la sabiduría popular dice que fue Galileo quien lo inventó, su origen es debatido hasta el día de hoy.

De no ser por el telescopio, quien sabe cuántos años o quizás siglos se habría atrasado el conocimiento astronómico, que hasta fines del siglo XV era una práctica parcialmente reconocida por algunos teóricos que se basaban en mediciones y conceptos nacidos de observaciones a simple vista.

Casi tan antigua como la humanidad, la observación de los astros (antiguamente conocida como Cosmogonía) permitió comprender el ciclo del día y la noche, crear un calendario basado en las constelaciones y, al contrario de lo que teorizan algunos historiadores, afirmar la redondez de la tierra ya durante la época de la civilización griega.

Justamente, el griego Aristóteles fue quien se tomó el trabajo de separar la astronomía (ciencia menor en esos tiempos) de la astrología (estudio de la influencia de los astros en los seres humanos). Algunos siglos después, la iglesia cristiana terminaría de erradicar la astrología con persecuciones y acosos relacionados con brujerías y herejías para convertirla en una pseudociencia predictiva, lo que no significa en absoluto que haya apoyado a la astronomía, algo que Galileo puede respaldar mejor que nadie.

Es necesario haber recorrido este pequeño tramo para conocer un poco el origen de la astronomía como para llegar a nuestro invento destacado de hoy, el telescopio, herramienta basada en dos lentes de curvatura desigual que permiten al ojo transportar la percepción humana por grandes distancias. Fue en principo y continúa siendo un elemento fundacional de la revolución científica en la astronomía y principal responsable del descubrimiento de la mayoría de los fenómenos estelares del universo que nos rodea.

Eso si, no esperen que sea una historia linda y lineal, porque como muchos otros inventos, está ligado a cierto nivel de polémica que ya acostumbramos leer en esta sección.

¿Quién inventó el telescopio? And the winner is...

En la escuela nos enseñaron que el científico italiano Galileo Galilei fue el inventor del telescopio. Es lógico con las pocas horas de estudio científico que teníamos, los maestros resumieran la historia por el lado más popular.

La atribución del invento a Galileo está ligada a que fue el primer hombre que registró un modelo inventado por él  y que lo presentó en sociedad en 1609, al mismo tiempo que mostraba a los asistentes a la presentación, las cuatro lunas de Júpiter. Pero el telescopio ya existía hacía 19 años y la disputa por su paternidad aún no parece haber llegado a un final feliz.

El modelo de Galileo estaba basado en documentos y planos creados a fines de 1590 por el fabricante de lentes alemán Hans Lippershey (1570-1619). Sus avances y prototipos sirvieron para realizar observaciones de la Luna, Júpiter y las estrellas. El alemán también fue la primera persona en solicitar una patente para su aparato en 1608.

Dos semanas después de que lo patentara Lippershey, un holandés de nombre Zacharías Janssen, reconocido oficialmente como el inventor del microscopio y que, oh casualidad, era amigo del alemán Lippershey desde la infancia, también intentó patentar el telescopio.

Pero si creen que el alemán es el bueno y el holandés el malo están equivocados. Una investigación presentada en 2008 por el informático Nick Pelling en la revista History Today reveló que tanto el alemán como el holandés habían estado muy al tanto de los avances en la fabricación de lentes y prototipos de telescopios, del español Juan Roget, quien 18 años antes, en 1590 tenía un modelo que funcionaba a la perfección pero que aún no había sido patentado.

Esta investigación de 2008, apoyada en documentos del  historiador catalán José María Simón de Guilleuma presentados en 1959, avalarían la paternidad del telescopio al español oriundo de Girona, Juan Roget.

En varios países se ha difundido la idea errónea de que también los inventores holandeses Christian Huygens (1629-1695) y Jacob Metius (1571-1630) habrían sido los padres del telescopio, pero sus edades delatan la imposibilidad de haberlo sido, aunque no se descartan sus avances y mejoras en el estudio de este aparato.

 

 

El telescopio moderno

En la actualidad el telescopio forma parte central de la investigación del universo, y ha cobrado dimensiones poco prácticas como para trasladarlo en el maletero de un auto. Un telescopio de aficionado suele tener entre 76  y 150 mm y los empleados por astrónomos superan ampliamente los 200 mm.

Basado en los conceptos originales y hasta en los mismos materiales desde su invención, las lentes de cristales de cuarzo (con 100% de transparencia) y de rubí (con capacidad para absorber algunas frecuencias de luz) siguen siendo componentes vitales en los telescopios modernos.

Un telescopio moderno puede tener más de media docena de elementos ópticos alineados tanto en forma como en posición para lograr una distancia y nitidez requeridas, en relación a los no más de dos o tres lentes de los telescopios de principios del siglo XVI.

Isaac Newton resolvió la "aberración cromática" con su telescopio reflector en 1688 y John Short en 1740 corrigió problemas de visualización y asimetría cambiando el diseño de los espejos por otros de forma parabólica.

En 1850, el recubrimiento de plata reemplazó al espejeada (mezcla de cobre y estaño) como superficie base del espejo, gracias a los más de mil prototipos diseñados por John Short para corregir problemas de reflectividad. Recién en 1930 comienzan a fabricarse los primeros modelos de aluminio, material utilizado hasta la actualidad.

¿Todos los telescopios sirven para lo mismo?

Los diseños actuales de telescopios ofrecen miles de variantes para la observación de los astros. No existe un telescopio adecuado para cualquier tipo de observación o cielo, como aclaran los astrónomos. Problemas como la chatura del campo de visión, la calidad de imagen, el contraste, el costo e incluso, la portabilidad han generado la fabricación de muchos modelos 100% adaptables a cada necesidad.

Actualmente, modelos de telescopios reflectores como los Schmidt-Cassegrain y los Maksutov-Cassegrain, así como también los optófilos (basados en el movimiento de apertura y cierre de las lentes) constituyen la síntesis de la mayoría de los conceptos descubiertos a lo largo de más de 400 años de vida de estos aparatos y son los que han logrado mostrarnos lo lejos que ha llegado el ojo humano en el universo.

Pioneros del espacio como el observatorio terrestre radiotelescópico de Arecibo (Puerto Rico) o el Paranal (Antofagasta, Chile), así como los viajeros espaciales Hubble, su sucesor James Webb y el Spitzer han logrado que los científicos se replanteen muchos de los descubrimientos sobre el universo, incluso su origen y edad, con el objetivo de lograr, esperemos en un futuro cercano, pasearnos de galaxia en galaxia como si fuera una escapada de fin de semana.

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