Google Earth ayuda a buscar El Dorado

Fuente: Google Earth

El mito de El Dorado, la ciudad perdida en donde una civilización precolombina subsiste intacta y ajena a la conquista española y portuguesa, ha decorado el folklore latino desde hace cinco siglos. En su origen, constituía el sueño de los conquistadores españoles que cruzaban el océano soñando con fama y fortuna. Muchos no encontraron más que el hambre, la enfermedad y la muerte en el combate con los índígenas, y El Dorado siguió en el plano de lo legendario.

Con la época colonial los conquistadores desaparecieron, pero fueron reemplazados por los exploradores del siglo XX. De entre ellos, el coronel Percy Fawcett dedicó su vida a buscar El Dorado. Según él, era posible que en alguna parte de la selva amazónica existiera un enclave no descubierto de una raza anterior a los Incas. La evidencia de la época le indicaba que no, que la selva sólo era hogar de algunos grupos nómades y muy primitivos, y que nunca había habido ahí un asentamiento civilizado. Fawcett no se rindió, y organizó una expedición tras otra hasta que la más reciente, en 1925, nunca regresó.

Lo que le haya pasado a Fawcett no lo vamos a saber por ahora, pero sí hay que admitir que el Coronel había tenido una corazonada certera. Casi un siglo después, los investigadores Martti Parssinen y Alceu Ranzi han encontrado restos de lo que pudieron ser caminos, una vasta red de caminos y trazados geométricos que con total seguridad no son obra de la naturaleza. Aparentemente, es todo cuanto queda de una civilización que desapareció cerca del siglo XIII d.C. y se extendió por una superficie de 155 millas de amplitud alojando a unos 60.000 individuos, eso con la evidencia actual.

Los enclaves así descubiertos están en las cercanías de la frontera entre Bolivia y Brasil, y durante décadas había sido prácticamente imposible ubicar puntos de interés por lo remoto de su ubicación y la dificultad de "peinar" la jungla en helicóptero, podrías pasarte toda la vida en ello sin pasar encima de algo que te llamara la atención. Afortunadamente, con la aparición de Google Earth esto ya no es un problema. Los científicos están usando el programa de la gran G para marcar puntos en la jungla y luego programar visitas directo al lugar. El de la foto pueden ubicarlo en las coordenadas (8°50'38.00"S  -  67°15'11.00"O) y muestra un cuadrado perfecto de lo que sería una encrucijada o una gran plaza. Todavía les queda mucho por recorrer y mucho por descubrir, pero ya han dado con asentamientos humanos y han desenterrado piezas de alfarería. En el fondo, gracias a Google Earth a lo mejor nuestros hijos estudian una historia de América distinta a la que nos tocó aprender en tiempos del colegio.

No dejo de pensar que hay un continente imaginario en donde todavía El Dorado sigue siendo una ciudad titánica que no fue descubierta por el invasor europeo, con torres de oro y templos de piedra. También hay una Atlántida que nunca fue devorada por las aguas y una Camelot en donde sigue gobernando el rey Arturo. Pero en el mundo real, en cambio, los avances tecnológicos nos despojan de las leyendas grandilocuentes y nos entregan una certeza bastante menos glamorosa: unas ruinas, nada más que una huella en la tierra que por unos pocos siglos el hombre le arrebató a la selva.

Link: Google Earth helps find El Dorado (TimesOnline)

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